La vida son momentos impactantes que
marcan nuestra personalidad y nos hacen ser lo que somos. Cada escena y
cada secuencia de nuestra vida, forma nuestra persona. Sin momentos,
sucesos, circunstancias, hechos, acontecimientos, no somos nada. Es en
cada situación de nuestro día a día, donde conocemos a las personas que
nos ayudan a construir nuestra felicidad, nuestros ideales de vida y
nuestros valores. Algo que nada ni nadie debería arrebatarnos, que es
solo nuestro y de nadie más, propiedad de nuestros sentimientos y
custodiado por nuestro corazón, algo que no deberíamos perder nunca,
pero que siempre dejamos por el camino y casi siempre, por los demás.
Las personas influyen en nosotros hasta tal punto que cuando quieres
tanto a una persona, dejas de respirar por tí y comienzas a hacerlo por
ella, dejas de sonreír por tí y comienzas a hacerlo por ella, dejas de
ser feliz por tí y empiezas a hacerlo por ella. Hay veces que tu vida,
deja de ser tuya, para ser de otra persona, porque es ella tu razón de
existir, por la que te levantas todos los días y te enfrentas a las
cosas. Y es esa persona, la que te hace pasar los mejores momentos del
mundo, pero también los peores, te hace sentir, te hace vivir, te hace
ser lo que eres y es ella la que también hace que dejes de ser lo que
eres, que dejes de utilizar la conjugación de los verbos con el sujeto
yo, para comenzar a utilizar un nosotros.

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