La gente nunca llega a
entenderte del todo, eso es algo que se aprende con el tiempo. Puede que
finjan entenderte, que finjan estar allí contigo y comprender a la
perfección tus ideas, pero en realidad sólo entienden una mínima parte. A
veces les cautivas, otras veces les asustas y se alejan... pero jamás
te entienden. Especialmente esas personas que quieres que lo hagan,
nunca lo hacen.
Porque la vida es como una película muy larga:
todos somos actores, y cada uno debe interpretar su papel. Cada uno debe
decir su parte. Y al final, nadie conoce a nadie. Sólo tú puedes saber
quién eres, qué quieres y cómo te sientes. Es importante conocerte por
dentro y por fuera, y entenderte, para así poder hacerlo con otras
personas. Porque si tú no te conoces, ¿quién va a hacerlo?

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