"Reiré hasta que me duela la barriga, cantaré hasta que mi garganta se
queje, escucharé música hasta quedarme sorda, bailaré hasta que mis
tacones se rompan, dormiré hasta que mi cama me eche, jugaré hasta que
me aburra, hablaré por teléfono hasta que se gaste la batería, saltaré
hasta que se rompa el suelo, pero sobre todo, sonreiré hasta que se
acabe el mundo."
Volver atrás,volver a esos años de inocencia,donde no nos importaba
nada. Donde cuando pintabamos cuatro rayas colgaban el dibujo en la
puerta de la nevera,donde nos daban un caramelo por sacar "buenas
notas",donde todo era más fácil,donde no teníamos problemas,donde la
vida era solo y solamente risas,donde en un cumpleaños gritabamos y
cantabamos como si cada uno fuera el nuestro,donde ir al parque con
nuestra madre nos parecía lo más divertido del mundo,donde ir a comprar
una bolsita de chuches nos parecía una aventura, donde los cuentos de
hadas eran reales y soñábamos con vivir aquellos cuentos de princesas,
donde la responsabilidad y las preocupaciones no existen, donde
soñábamos con crecer y pensábamos que todo sería mejor, donde la vida
sería más fácil y sencilla. Ahora nos damos cuenta de que no
equivocamos, ahora queremos volver a ser esos críos de antes, donde la
inocencia existía y la imaginación era nuestra mejor arma, esas cosas
ahora son simplemente recuerdos, recuerdos que queremos volver a
revivir, volver al pasado y sonreír. ¿Quién dijo que la vida sería
sencilla? y es que la vida es un recorrido con un mismo principio y un
mismo final. Eso sí, depende de nosotros el recorrido que hagamos, por
que nosotros somo los que elegimos de que forma recorrer nuestra vida,
puede ser corta o larga, recta o con muchas curvas, es decisión nuestra
la forma en la que decidimos vivirla. En ese recorrido encontraremos
obstáculos cada cual más difícil y nuestro deber es encontrar una forma
de pasarlo, pero pensando que eso siempre influirá de una manera u otra
en el futuro. Cada detalle es importante e imprescindible, ya que en la
vida todo esta conectado de alguna forma, y de alguna forma todo
influye. Todas y cada una de las palabras, acciones y sucesos están
conectados con algo en común. Al fin y al cabo el final el es mismo pero
depende de cada uno de nosotros el recorrido que elegimos para hacer
nuestro camino, disfrutar o no de él es decision tuya. Millones de
personas con millones de caminos diferentes, historias y vivencias
únicas que son irrepetibles. También depende de ti con quien quieres
vivir cada momento y con quien quieres recorrer tu camino, hay quien
permanece hasta el final y otros que se quedan a medias. Hay quien deja
una huella imborrable y otras huellas que desaparecen con el paso del
tiempo. Cada hora, cada minutos incluso cada segundo cuenta así que
disfruta este largo camino al máximo y no desaproveches las
oportunidades que se te presenten.

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